jueves, 30 de marzo de 2017

Vacaciones, musas y una antología muy chula

Por fin se acercan las vacaciones, esas con las que llevo soñando hace semanas. Cada vez que se acerca el final del trimestre, me levanto cada mañana arrastrándome literalmente. Lo peor de todo es que según vas tachando días en el calendario, cuesta más y más llegar al día oficial de vacaciones, incluso son días en los que estoy más distraída, desconcentrada y es que las baterías están completamente descargadas.


Si además le sumamos que la abstemia primaveral aparece, el agotamiento es infinito. Escaso tiempo, trabajo, trabajo y más trabajo que se acumula en estos días finales, burocracia que nunca acaba... y cuando tengo algo de tiempo libre es imposible mantener los ojos abiertos. Ni siquiera puedo leer un rato antes de irme a la cama. 


Soy persona inquieta en general en mi vida. Este mes que finaliza ha sido el mes en el que por fin me lancé a cumplir uno de mis sueños de infancia: aprender a tocar el piano. Si tenía poco, le añado una tarea más para complicarme más la existencia. A pesar de todo, el piano se está convirtiendo un poco en lo que la escritura significa para mí. Disfruto sentándome enfrente del teclado, practicando las canciones que la profe me enseña, cantando las notas... Lo que no pensé fue que precisamente cumplir este sueño me iba a quitar tiempo de seguir con el otro. Pero como se suele decir "sarna con gusto, no pica". 


Quizá por esta razón las musas se hayan mudado o a lo mejor se han enfadado al desplazarlas por el otro teclado, pues se han tomado ya el descanso. Hace tiempo que no aparecen pero tampoco es algo que me agobie ni me preocupe como solía ocurrirme al principio. No soy capaz de definirme de forma estricta, es decir, no puedo afirmar ya si soy una escritora de brújula o de mapa. Organizo una historia con mapa y me veo incapaz de seguirla, trabajo con brújula y también estoy perdida. Últimamente, a decir verdad, siento más que estoy inmersa en la locura, escribo según me encuentre en ese momento... Solía comenzar una historia, serle fiel y zanjarla.  Los bailarines me acompañan hace meses yendo y viniendo, la serie New Adult que empecé el año pasado de vez en cuando llama mi atención rogándome que continué con sus historias, y  en este tiempo en el que las musas han partido, he empezado otra novela que ni yo misma sé adónde irá, por lo que el caos está asegurado. 


Y para rematar me he embarcado en una propuesta maravillosa en la que no dudé ni un instante cuando mi compañera de letras, Laura Girón, me pidió ayuda. Puedo tener poco tiempo y estar exhausta, pero siempre que una causa benéfica como la que nos ocupa surge, me lanzo sin contemplaciones. He podido contactar con autores fantásticos que no han dudado en responder que sí a la iniciativa, y desgraciadamente otros muchos no han podido estar presentes en ella por motivos profesionales y personales. No obstante, quiero darles las gracias aún así por haberme contestado a la propuesta, pues la educación debe estar ante todo. Estamos deseando empezar a leer los relatos de todos esos escritores que de forma desinteresada han decidido participar. Y como dice la foto de abajo: "un libro, mil sentimientos". Después del verano reuniremos en un único libro millones de sentimientos que espero leáis con este mismo entusiasmo.

domingo, 12 de marzo de 2017

Tomar decisiones


Nunca he sido una persona que se caracterice por tomar decisiones de manera rápida e incluso que dichas decisiones sean las correctas. Siempre me ha costado adaptarme a los cambios, a veces he obrado por pura inconsciencia y el resultado no ha sido todo lo deseado que fue en un primer momento. De los errores también se aprende que suelen decir, así que no me malinterpretéis que no soy persona de lamentarse de lo que ha hecho en su vida. Hoy de nuevo estoy reflexionando (serán los domingos que me hace estar pensativa), y a pesar de siempre haber sabido qué hacer en esta ocasión me cuesta más hacerlo. Entonces pienso en ellos y el miedo me paraliza, como dije hace unos días vía Instagram, casi un año después estoy cerca de dejarles volar, de presentarlos "en sociedad" y permitir que otros se enamoren de su historia tanto como lo hice yo y sus lectoras cero. Cada vez más cerca de dar ese salto de fe, lanzarme esperando que la red aparezca y sea lo suficientemente fuerte para sujetarnos. Salir de la zona de comfort, arriesgando sin tener la certeza de ganar.


Lo que más me gusta de las personas que hablan conmigo sobre si echarles a volar o no, es que todos coinciden en lo que reza en la foto. Así que siento que cada vez estoy más cerca de saber cuál será finalmente su destino, quizá lo haga bien y sea lo correcto, quizá me equivoque y mi decisión no sea la que debiera ser. Ante todo estoy muy orgullosa de que antes de llegar al mundo hayan enamorado ya a tantos lectores. Estoy muy orgullosa de ellos. En breve seguro que sabré qué debo hacer, cuándo menos me lo espere la solución aparecerá y la tomaré consciente y segura de que será lo que realmente me hará feliz. 

jueves, 2 de marzo de 2017

Feliz "biniversario"

Hoy se cumplen dos años desde que empecé en esta aventura literaria. Hoy, mi primera historia cumple dos años. Hoy, hace setecientos treinta días que pasó a ser un poco vuestra. Mis queridos Alba y Esteban están de aniversario. Hace dos años y medio no entendía nada de manuscritos, de redes sociales, de eventos… Y me lancé, me lancé sin red y con pocas esperanzas. Pensaba que únicamente parte de mi familia (aquella más asidua a las nuevas tecnologías) se leería la historia y aquello acabaría en unos ratos de risas por tirarme a la piscina sin saber si había algo de agua, con la vergüenza soplándome en la nuca pues no sabían que había escrito un libro y con muchos miedos en general.


Y en el primer mes se posicionó en los primeros puestos de Amazon siendo una de las novelas más vendidas durante mucho tiempo. Aún a día de hoy no me creo que siga entre los más vendidos y que me sigáis mandando mensajes felicitándome y dándome la enhorabuena por ella. Aquello que hace dos años era una utopía con la que ni siquiera me atrevía a soñar. Poco a poco todo fue creciendo: la autora, los libros, las esperanzas, los miedos, los sueños… Y sin hacerlo aposta la serie de “Las Tres Marías” comenzó. El pasado mes de noviembre la segunda novela de la serie vio la luz,  pudimos conocer a Elena y todo lo que llevaba a sus espaldas. Sé que falta la historia de Oli, no os preocupéis porque en algún momento llegará.


Sin embargo, hoy es el día de ellos, de Alba y Esteban, los que fueron abriendo el camino a todos sus hermanos que han ido llegando detrás, poco a poco. Si hago repaso puedo afirmar sin lugar a dudas que han sido dos años en los que he aprendido mucho, he disfrutado con compañeras y lectoras, con eventos, con cada firma que me habéis pedido, y he crecido de la mano de Alba y su pijo arrogante.

Hoy, de nuevo, quiero felicitarles asegurándoles que muchas más historias formarán parte de la estantería junto a ellos. Estoy convencida que en un futuro novelas con diferentes temas (soy de esas personas que cree en que hay que arriesgar y salir de la zona de confort) aparecerán de una u otra forma. También soy muy consciente que a día de hoy ya no es la mejor historia que he escrito, que en su momento lo fue todo para mí, pero aun así me siento realmente orgullosa de ellos.



Y para acabar este cumpleaños os dejo una de mis partes favoritas de la novela:
«—¿Por qué has tardado tanto? —me pregunta aún con la voz ronca por el tubo que tenía en la garganta.
—¿Cómo dices?
—No sé si lo he soñado pero había una música hermosa, tú tocabas mi mano suavemente y me llamabas “mi amor”. ¿Por qué has tardado tanto?
Me quedo paralizada. ¿Cómo puede ser que haya escuchado y sentido todo mientras estaba en ese estado? No lo pienso más y me acerco a su boca para darle un tierno beso en los labios.
—Te quiero, mi pijo arrogante —le digo en susurro.
—Lo dicho. ¿Por qué has tardado tanto, Albita?»